Se presenta una muestra de grabadores pinareños en el Taller Experimental de la Gráfica que trabajan desde diferentes temáticas. Entre los artistas que exponen se encuentra Jesús Carrete . Esta vez el tema que ha recreado es la figura de la mujer en el entorno de la pandemia.
El dominio está presente. Se demuestra un magnífico uso del color distintivo, en su obra.
A partir de la diversidad de rostros, van escondiéndose las diferentes miradas hacia distintos puntos de la mujer que se protege , de la mujer que cuida, de la mujer que tiene la responsabilidad de afrontar la nueva realidad impuesta por esta pandemia.
Sugerente el ensimismado entorno de la búsqueda de la religiosidad, de la presencia de elementos étnicos que recuerdan a Eleguá, imágenes religiosas de las costumbres de origen afrocubano.
La línea sensual que marca estos rostros, también regresa con la pandemia y también regresa con este nuevo tema, a la imagen del creador . Carrete nos vuelve a mostrar mujeres que están pensando en lo más interior, buscando respuestas, soluciones o esperando . La espera también se nota en los rostros y en las líneas, que aunque conozcamos el camino, son realmente hemisferios cada uno de ellas, por la diversidad y por la manera que el las va representando de modo circular, pero fragmentadamente a modo de medias lunas , de cuartos de luna representando esa inconsistencia que es la misma vida, fenómeno en que la pandemia ha puesto la figura femenina.
Destacable, además, es el color y la textura . Carrete nos tiene acostumbrado a trabajar con texturas que recuerdan elementos naturales como la corteza de los árboles. Es una composición compleja que trabaja desde lo geométrico , las líneas muy claras, muy redondas de semicírculos , las puntas y las líneas que entrelazan a la figura como un todo imprescindible de lo que es el susto a las nuevas condiciones en las cuales, la mujer es centro: como paciente , como profesional que atiende y que convive con esta realidad, impuesta como la mujer de la familia , la mujer que enfrenta y que solamente confía en que tenga una salida su religión , su pensamiento, y el propio destino.
Los claroscuros se destacan en esta serie. Un poco ponen sombra en el rostro femenino que es el centro de la imagen, todas las fases en que la mujer, como la luna tiene que afrontar y demostrar hasta el silencio y la propia vida que pone en riesgo
Técnicamente, en el grabado hay una superposición de elementos de colores, que asombran y dan una limpieza y un terminado casi perfectos, indicando la exquisitez de este artista plástico.
Escrito por: Yamir Macias. Máster en Procesos Culturales Cubanos en la Universidad de las Artes. Directora de la Casa de Asia.





